Crónica de la Sesión XXIII, por el Cortópata

El nueve de diciembre a las ocho de la tarde se pudo disfrutar en los Cines Dreams Palacio de Hielo de la última sesión del festival Cortopatía, que ya anda por su edición número 23. Como siempre, estuvo allí presente el indispensable Pau Blanch, quien entretuvo al respetable en lo minutos que precedieron a la proyección.

Fueron seis cortos los que se vieron ese viernes: cinco a concurso y uno -COMO YO TE AMO- fuera de concurso.

Sin más dilación, vamos a hablar de ellos.

BETI BERDIN

Lo primero con lo que pudimos abrir boca fue la peliculita corta creada por Íñigo Gómez Barrondo: un corto no narrativo creado mediante animación en 3D de aires vintage  (a un servidor le recordó a cosas como las que se podían ver en viejos vídeos musicales que se pasaban por la MTV en los años ochenta).

Experimentación, tintes cósmicos y una duración corta  que la hacen fácil de digerir.

Un comienzo de lo más curioso.


  HAZ TU CAMINO

Inmediatamente después vino el short film dirigido, escrito y producido por Carmen Ruiz: una  poema visual apoyado por una voz en off que se extiende a lo largo de apenas dos minutos de metraje.

Un visionado agradable, bonito y con más que decir a nivel temático que lo que aparenta en su superficie.

Interesante


GENTLEMEN

El tercer film de la velada vino de la mano de Esteve Rovira y Joquim Bundó.

¿Sobre qué trata? Sobre la sesión de espiritismo a la que los herederos de una importante herencia atienden, buscando descubrir dónde se halla dicha herencia.

Nos encontramos ante un cortometraje de época, estupendamente ambientado, bien fotografiado, solventemente interpretado, con algunas ideas de montaje interesantes y más de una sorpresa.  El mimo con el que se ha llevado a la pantalla se ve.

Notable


BRAM

La cuarta pieza de la noche nos la trajeron Ana Bear y Ferrán Ureña.

En ella, un hombre que falleció solo y sin familiares lega su casa en el campo a unos vecinos, que la ocuparán durante unos días, acompañados de su introvertido hijo, el cual se dedicará a investigar el lugar mientras sus padres deciden qué hacer con la finca.

Un cortometraje de ritmo reposado en el que se perciben influencias de gente como Andrei Tarkovski o incuso de Maurice Sendak.

Si bien narrativamente BRAM resulta un tanto opaco, es visualmente suntuoso. Claramente, nos hallamos ante la clase de material que gana con varios revisionados.

Un material la mar de interesante, la verdad.


EL CURRO

El penúltimo cortometraje de la velada se trató de una comedia parida por Antonio Bachiller  Beatriz Medina, en la que una pareja atropella a un anciano que parecía estar muerto. El esconderlo en los aseos de un bar del cual son propietarios los padres de él, los problemas se les empezarán a acumular uno tras otro.

Un buen número de caras conocidas en el reparto (como la de Manuel Tallafé), un sentido del humor tremendamente made in Spain, personajes con mucho carácter, enredos y sorpresas -que no revelaré aquí- configuran una peliculita entretenida, simpática y que deja buen sabor de boca tras verla.

Como es lógico, se llevó el Premio del Público esa noche..


COMO YO TE AMO

Otra comedia, dirigida en este caso por Fernando García-Ruiz fue la que sirvió para poner cierra a la sesión.

En ella, un caco de pacotilla enamorado de una agente de policía que lo detuvo recientemente comienza una carrera criminal cada vez más atrevida con el fin de atraer el interés de ella.

Un cortometraje que funciona desde el minuto uno, de ritmo notable, presupuesto holgado, guión impecable (no por nada está escrito por el guionista de largometrajes como FELICES 140) y un plantel actoral perfecto.

Para un servidor, el mejor corto de la noche. Sus cualidades dejan meridianamente claro el porqué se ha llevado ya una abundante cantidad de premios (y los que se llevará). Un perfecto cierre para la entrega número 23 de Cortopatía.

Y eso fue todo, damas y caballeros.

Felices fiestas y cuidado con las indigestiones.

Nos vemos en 2017, cortópatas.

 

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