Crónica de la Sesión XXVII

El 26 de mayo de 2017 volvió a los Dreams Palacio de Hielo el festival Cortopatía. La sala 6 fue la que permitió que 400 almas vieran los seis cortos de la noche.

El incansable Pau Blanch (¿acaso esperaban a otra persona?) ofició de maestro de ceremonias una vez más, por supuesto.

Pasemos a hablar un poco sobre los filmes vistos allí:

EPISTOLAR

El primer corto de la noche vino de la mano de Txema Lirón de Robles.

En él, un joven con T.O.C. recibe una carta de un viejo amor: una chica que se ha tirado un tiempo viajando por Europa y conociendo a diversos hombres por el camino. Mientras el joven lucha con la inquietud en casa, asistimos a los viajes de la joven, que irá narrando en off sus aventuras.

Si bien la historia parece un poco alargada, se deja ver con tremendo agrado. Además, el acabado visual del material, que combina  grabaciones reales de viajes filmadas por Lirón con una sección rodada en casa del protagonista  (una sección repleta de encuadres dignos de un buen videoclip, por cierto) hace que  el material sea dinámico y mantenga su interés.

Por otro lado, el cierre del corto redondea una idea sencilla pero bien ejecutada.


  CIUDADANO ANÓNIMO

Inmediatamente después pudimos disfrutar de un cortometraje experimental de autoría anónima (sí, sus autores no querian figurar) en la que una hormiga antropomórfica y su esposa, otro hormiga antropomórfica, llevan un tren de vida de clase acomodada. Todo esto se intercala con imágenes de un hormiguero y la frenética actividad de una gran urbe española.

Claramente, el material, repleto de intenciones metafóricas, busca hacernos reflexionar sobre el hombre moderno. En mi opinión, lo logra.


L´A ANNIVERSAIRE

El film de Javi G. Mediavilla fue el tercero en visionarse.

¿Sobre qué versa? Pues sobre lo que sucede cuando un chico prepara una cena de aniversario romántica a su novia, la cual parece confundida por dicho aniversario, que no recuerda. Cuando por fin lo hace, el romanticismo se cae por los suelos y queda claro que esto es una comedia.

Un short film escueto, simpático, carente de pretensiones, que provocó unas cuantas buenas risas a los presentes.

Si un corto puede usarse como formato para contar un chiste, éste se trata de un chiste bien contado.


¿ESTÁS AHÍ?

La cuarta película de metraje corto que puedo verse fue una pieza de terror  de Inge Vila.

En la misma, una muchacha se traslada a vivir a un piso vacío en el que se supone que hay un fantasma. Algo en lo que ella no cree en absoluto. Sin embargo, cuando hechos extraños empiezan a darse a su alrededor, todo parece demostrar que se equivocaba. Aún así, la joven plantará cara al espíritu.

Para este redactor, un cortometraje al que le falta un hervor; no logra superar los clichés habituales del género y parece tener unos cuantos tiempos muertos. Aún así, la decisión de su creador de ambientar una ficción de esta clase en una casa menos  gótica y más mundana de lo que suele ser habitual en las ghost stories más canónicas es la mar de interesante.


VERDE PISTACHO

El antepenúltimo corto de la noche fue uno de esos “cortos a traición” que hacía tiempo que no veíamos por estos lares. El elegido en esta ocasión fue la comedia fantástico-navideña imaginada por Paco Cavero.

Poco hay que decir de Verde Pistacho a estas alturas, salvo que su combinación de familia disfuncional hispánica y aliens from outer space sigue siendo hilarante. Las risas de los presentes de esta sesión lo atestiguan.


CÓDIGO SILENCIO

Lo siguiente que se nos ofreció fue la pieza de Josep Rodgá, la cual los narra lo que sucede a una familia que vive en un pueblo cuando acoge a un periodista que se encuentra en busca y captura en la España de 1937.

Si viene cierto que  la idea de partida (basada en hechos reales) tiene gran potencial dramático, el guión lamentablemente parece no sacárselo del todo. Eso sí: el trabajo actoral es solvente y la puesta en escena harto meritoria. También atesora un plano final de gran fuerza dramática.

Felices fiestas y cuidado con las indigestiones.

Nos vemos en 2017, cortópatas.


MARIQUITA

La velada se cerró con el cortometraje de Francesco Coco, un drama contemporáneo en el que un hombre homosexual tiene que asumir la inminente muerte de un padre con el que tiene asuntos pendientes. Cuando se dirige al hospital en el que se halla su progenitor, algo sucede que la acabará sirviendo para hacer catarsis.

Un film de impecable solidez, visualmente contenido (se nota la influencia del cine nórdico), interpretado con sobriedad y escrito de manera intachable. Lógicamente, se llevó el Premio del Público (que estuvo harto reñido, por cierto).

Después hubo una de las sesiones de preguntas y respuestas más entretenidas que se recuerdan hasta ahora en Cortopatía, lo cual ayudó a cerrar con mejor sabor de boca aún una velada repleta de cortos de gran nivel.

A este festival le queda carrete para largo tiempo, amigos.

Hasta otra, Cortópatas.