Crónica Sesión XV (27-11-15)

CARTELA_XV_EDICION

El pasado viernes 27 de noviembre, en pleno Black Friday y con la Navidad ya muy cerca de nosotros, regresó a los cines Dreams Palacio de Hielo el festival Cortopatía.

Por supuesto, el indispensable Pau Blanch entretuvo nuevamente al respetable (que ocupaba la sala 6 casi al completo) los minutos que precedieron al pase.

No nos alarguemos más y hablemos ahora de los cortos vistos esa noche, que fueron siete (seis a concurso y uno fuera de concurso).

 

AMANECER EN EL PASADO

amanecer-en-el-pasadoEl primer film de la velada fue el dirigido por Miguel Ángel Castillo: una historia apegada a la tierra que parte de hechos reales.

Si bien su ritmo es un tanto lento y hay algunos detalles técnicos que a un servidor no le agradan (como unos diálogos doblados en su totalidad), es cierto que el bloque central, un flashback en evocador blanco y negro ambientado con una banda sonora casi Kubrickiana, le pareció lo más interesante del mismo.

Un corto con cierto aspecto experimental, en el que las palabras no son lo que relmente importa.

Un inicio de noche curioso.

 

 

 

 


LA SILLA

LA-SILLALa pieza que vino inmediatamente después fue la creada por Alberto Noriega, la cual nos habla sobre la fenomenología sobrenatural, centrándose esencialmente en el icónico objeto de una silla, cuyos movimientos sin explicación guardan un secreto que pronto será revelado.

Un corto marcadamente de género, que va directo al grano y se guarda un twist final, lo cual es de agradecer.

 

 

 

 

 

 


CONCIENCIA ROBADA

conciencia-robadaEl tercer cortometraje de la sesión vino de la mano de José Juan Eleuterio y versa sobre la esquizofrenia, un tema a menudo dejado de lado en las ficciones audiovisuales de este país.

El material que se nos muestra, claramente bien documentado y eficazmente interpretado, resulta valioso por lo que tiene de visibilizador de un tema del que los medios de comunicación parecen olvidarse a menudo.

Si bien a este humilde crítico el aspecto de psicothriller no le convenció del todo, la parte del film que se centra en las terapias grupales le pareció tremendamente acertada.

Un corto necesario, que también gustó mucho a los allí presentes, quienes le otorgaron el Premio del Público (más que merecido) de la noche.

 

 

 


LA HORA DE LA LIMPIEZA

la-hora-de-la-limpiezaLa cuarta película de corto metraje que se visionó esa noche fue la de Rubén Fernández.

Entornos laborales incómodos, aseos estropeados y algunas verdades sacadas a la luz componen esta peliculita, que resulta escueta y carente de pretensiones.

Agradable.

 

 

 

 


ELLA

ellaLa siguiente pieza con la que pudimos deleitarnos fue la inventada por Virginia López bello, la cual nos narra la evolución de un personaje en terapia que parece tremendamente afectado por haberse separado de una persona muy estimada.

Pese a tener pocos medios, el film se las apaña con muy pocos elementos para dramatizar eficazmente el arco de su protagonista. Además hay una pequeña sorpresa final que aporta un simpático cambio de enfoque (no, no haré spoiler del mismo aquí) a lo contado hasta el momento.

 

 

 

 

 


ORPHEIZE

orpheize-1El último corto a concurso de la sesión (y el penúltimo en verse) fue el creado por Pedro Jaén Jr.

Se trata de una historia de sci-fi en la que su protagonista, atrapado en una estructura futurista que no le permite salir al exterior, el cual se halla sometido a una contaminación letal para el ser humano.  Es decir: nos hallamos una narración que se acerca a clásicos de la ciencia ficción distópica como el THX 1138 de George Lucas.

Corto sencillo y de limitado budget realizado con notable ingenio, en el que destacan especialmente sus logrados interiores futuristas y una narración que apenas necesita diálogo.

 

 

 

 


 

NANMALA

NAMNALAPara cerrar la decimoquinta sesión de Cortopatía pudimos disfrutar fuera de concurso del corto realizado por Nacho Solana, que ya está preseleccionado para los Goya.

Poco hay que decir a estas alturas del film, salvo que resulta un bello testamento del buen hacer del recientemente desaparecido Álex Angulo, al cual envuelve una historia sencilla y contada con sutileza y elegancia en la que encaja de maravilla. Un gran final de sesión.

Y esto fue todo de momento. Nos volveremos a ver en la próxima edición del festival, que continuará en 2016 con tan buen pie como lo ha hecho en 2015, suponemos.

Hasta otra, Cortópatas.

Hasta la próxima…

Anuncios