Crónica Sesión XVI (29-01-2016)

CARTELA-XVI-EDICION

El pasado viernes 29 de enero, tras un paréntesis navideño, regresó a los cines Dreams Palacio de Hielo el festival Cortopatía, que nos ofreció su primera proyección de 2016.

Y una vez más, el inimitable Pau Blanch entretuvo a los presentes, que ocupaban la sala 6, llenándola casi por completo.

No nos dilatemos más y pasemos a hablar de los cortos allí vistos, que fueron siete: cuatro a concurso y dos fuera de concurso.

 

EL UMBRAL

El primer film de la velada, dirigido por Fabio Vallarelli y made in Argentina, nos habla de un personaje marcado por la pérdida que transita entre recuerdos y situaciones oníricas utilizando medios tecnológicos.

Abundante juego con diferentes texturas visuales, imágenes de alto componente simbólico y algunos interesantes exteriores dan forma a una pieza de corte bastante experimental, mucho más cercana al trabajo de David Lynch que al de Christopher Nolan.

 

 

 


POR NO MORIR NADA MÁS VERNOS

por-no-morir-nada-mas-vernos-cortometrajeLo siguiente en verse fue el corto de Carlos Crespo (el cual ya pudimos disfrutar en la undécima edición de Cortopatía), que nos cuenta lo que sucede a una joven pareja en crisis cuya apatía se rompe debido a un súbito apagón de luz, el cual les fuerza a cenar a la luz de las velas. La manera en la que el evento se desarrolla abrirá una posible puerta a arreglar dicha crisis de pareja.

Un film de eficaz dramaturgia, interpretaciones impecables y acabado irreprochable.

 

 

 


THE FIRST MEDITATION

“Inclasificable” es la palabra que creo que define al tercer short film de la velada, dirigido por Mahmoud Jaber.

En él, tras la metódica limpieza de su casa, su protagonista procede a exponernos, mirando a cámara, una suerte de reflexión vital.

Un material difícil, atrevido, que ignora por completo de la dramaturgia convencional y se lanza adonde su autor quiere.

Aunque el material puede ser exasperante para el espectador corriente, desde aquí aplaudimos que se use el formato corto para experimentar tan radicalmente. Eso sí: es un cortometraje que no gustará a muchos.

 


LUCES ROTAS

Inmediatamente después visionamos el corto de Pedro Ruiz Alía, que ganó el Premio del Público en esta decimosexta edición de Cortopatía, lo cual dice mucho sobre lo que agradó a los espectadores que ocupaban la sala.

¿Lo que nos narra? Un conjunto de historias cruzadas en un bloque de pisos de un barrio español cualquiera, en la que diferentes personajes buscan cumplir sus sueños.

Aunque el material es amable y agradable, roza almibarados terrenos narrativos peligrosamente en varios momentos. Por suerte para todos, el film esquiva esa bala y termina con un saldo bastante redondo.

Destaquemos también la presencia del ya desaparecido Roberto Cairo, quien aparece en un pequeño papel.

 


CONCIENCIA, SEGUNDA OPORTUNIDAD

El quinto cortometraje en discordia de la sesión, que vino de la mano de Marta Barrios, versa sobre lo que sucede a un “limpiador” (asesino a sueldo) cuando, tras realizar un “trabajo”, se le aparece una y otra vez una inquietante figura imaginaria que parece ser una suerte de ominoso Pepito Grillo.

Estamos ante un cortometraje netamente de género, quizás un tanto descompensado por una duración que a este cronista se le antoja un tanto larga y por la abundancia de extremismos dramáticos.

Sin embargo, la ambición y el descaro de la pieza se agradecen mucho.

 

 


AURORA

La penúltima pieza de la noche, realizada por Patricia Mejías y Ayoze Vega, dramatiza el encuentro entre dos mujeres de diversa condición provocado por un corte de la luz, originado por una inesperada aurora boreal visible en los cielos de Madrid, la cual sirve como marco casi mágico para que ambas comiencen a charlar la una con la otra, descubriendo que tienen mucho más en común en su relación con los hombres de lo que inicialmente pensarían.

Un corto en femenino, de pausado ritmo, que dice algunas verdades sin estridencia alguna, dejando un regusto más que grato en el espectador.

 

 


 

LE LLAMAREMOS BOBBY

Un cortometraje hilarante, con ajustado guión y actores en su punto que arrancó unas cuantas buenas carcajadas al respetable.

Y esto fue todo por esa noche. Cortopatía empieza con fuerza el 2016. Que no decaiga la cosa.

Hasta la próxima edición, cortópatas.