Crónica Sesión XVIII (06-05-2016)

El pasado 6 de mayo, tras un paréntesis de un mes, regresó a los cines Dreams Palacio de Hielo el festival Cortopatía.

Como siempre, Pau Blanch ameniza los minutos anteriores a la proyección.

Pasemos a hablar de los cortos que se vieron aquella noche:

 

VESTIDO ROJO PARA LUNA

Abundante imaginería onírica y un interesante uso de Formentera dan forma a un corto esencialmente visual, que sirvió para abrir la sesión con buen sabor de boca.

 

 

 


MARKETVITA

El siguiente corto que vimos fue el dirigido por Carlos Buero: una narración sobre personas en tiempos de crisis económica que se pelean por la comida de los cubos de basura de un supermercado en plena noche.

Mínimos medios expresivos (destaca el uso del blanco y negro) y un conjunto de arquetipos tremendamente reconocibles ayudan a dibujar un desolado panorama humano lleno de miseria e insolidaridad en el que el lobo es un lobo para el hombre.

Destaquemos la presencia en el metraje de los ya clásicos Manuel Zarzo y Maria José Alonso, que aportan su granito de arena actoral a esta historia tan social.

 

 


EL JUEGO DEL ESCONDITE

El tercer corto en discordia de la velada vino de la mano Babuglia.

El film cuenta los problemas de dos hermanas marcadas por un problema de familia que marca profundamente sus vidas para mal.

Juego de texturas, reflexiones mediante voz en off dual sobre la felicidad o la soledad y hasta lecturas metaficcionales configuran una pieza densa, que necesita más de un visionado para captarse en su totalidad.

 

 

 


LA JAULA

El short film que vino a continuación fue uno de esos “cortos a traición” a los que este festival nos tiene acostumbrados.

En este caso, pudimos deleitarnos con la película de corta duración dirigida por el Cántabro Nacho Solana (responsable del notable “Namnala”), que habla sobre las dificultades de conciliación ayudado por un estilo visual frío y casi Fincheriano.

 

 


UNA NOCHE EN LA GUARIDA DEL ÁNGEL

Inmediatamente después pudimos disfrutar de un corto creado por Héctor Escandell que sirve como téaser para un posible largometraje que reúne atracos, monjas y hasta un delirante encuentro entre Franco y los nazis.

Un material chocante y curioso que, si bien en sí mismo no tiene un valor considerable, dibuja un largometraje en potencia de lo más bizarre.

Desde aquí deseamos buena suerte a Escandell: esperemos ver su película pronto.

 

 


VÉRTICES

El sexto cortometraje de la sesión, creado por Francesc Cánovas, nos narra lo sucedido a una serie de personajes cuando la estancia de una mujer en la sección de Urgencias de un hospital saca a la luz algunos feos secretos relacionados con varias de las preocupadas personas que esperan para saber cómo se halla su estado de salud.

Mentiras y revelaciones dolorosas salen a la luz en flashbacks en esta pieza contada con acertada contención, que posee además un final acertadamente repleto de brutal ironía dramática.

 

 


 

DONDE CAEN LAS HOJAS

El penúltimo corto de la noche, realizado por la imprescindible Alicia Albares, nos habla sobre lo que ocurre a una mujer que desea sacar de un hospital a su moribunda madre, la cual quiere morir en paz en su propia casa.

El material, basado en hechos reales, se introduce en sus últimos momentos en el terreno del fantástico, lo cual lo emparenta fuertemente con largometrajes de género que hablan sobre la frontera entre la vida y la muerte.

Un film emotivo, luminoso y de acabado técnico impecable que resulta casi complementario con “Al otro lado”.

Sin duda, Albares tiene una voz reconocible.

 


VELATORIO (BARROCO)

El cortometraje que puso cierre a la sesión se trató del creado por Paco Úbeda: una comedia negra en la que un hombre se confiesa ante su amada, de quien se está celebrando un velatorio al que solamente él ha acudido.

Lamentablemente para nuestro protagonista, no son como parecen y la muerta puede que tenga un par de cosas que decir sobre aquello que está confesando.

Un corto entretenido que agradó a los presentes (se llevó el Premio el Público) , de ajustada duración (apenas nueve minutos), acertado uso de la BSO y una lograda utilización de la iconografía religiosa. Un buen modo de acabar la decimoctava sesión de este festival.