Crónica Sesión XXI

El pasado viernes 21 de octubre, a las ocho de la tarde,  volvió al Cine Dreams Palacio de Hielo el festival Cortopatía.

Por supuesto ( y como siempre), Pau Blanch entretuvo a los allí presentes, que disfrutaron de seis cortometrajes en la atestada sala 15: dos fuera de concurso (VERDE PISTACHO y VALENTÍA) y cuatro a concurso.

Vamos a hablar de ellos. ¿Le parece?

NUNCA ES TARDE

El cortometraje con el que se abrió la velada fue el creado por Joaquín Molina.

Su historia, que trata la problemática del maltrato a través de una estructura basada en flashbacks, nos pone en la perspectiva del maltratador para que podamos entender sus motivaciones, lejos de tratarlo como un monstruo agresivo.

Hay que destacar muy positivamente el juego de texturas visuales de la pieza (sorprendente si tenemos en cuenta su reducido presupuesto) y el uso de una envolvente banda sonora.

Si bien es cierto que resulta un corto necesario, su happy end, en opinión de este redactor, reduce la pegada del material.

Con todo, un buen inicio de sesión.


  ALMAS, DESECHO

El short film que vino a continuación fue el inventado por Jorge Laguía Leon.

¿Qué narra? La espera previa de una pareja a un evento cósmico que les va a afectar profundamente y para el que parecen llevarse preparando largo tiempo.

Corto con aires metafísicos, razonablemente experimental y extremadamente críptico para un servidor. Eso sí: tiene elementos sugerentes.


PARQUE

El tercer corto de la noche fue el dirigido por Mateo Garlo, en el que un hombre que espera a alguien en un parque se ve asaltado por un niño cabroncete, el cual comienza a chantajearle usando su teléfono móvil y las redes sociales, metiéndole en un embolao enorme en menos de lo que canta un gallo.

Una comedia con excelente ritmo y gran ingenio que se llevó (lógicamente) el Premio de Público.

 


 VALENTÍA

La cuarta pieza de la velada, creada por Ariel Heredia Pacheco, es también un film interesado en la denuncia del maltrato en España.

Su enfoque, más clásico y naturalista que el del NUNCA ES TARDE, hace que ambos cortometrajes resulten complementarios.

Resulta interesante descubrir que los autores de cortos siguen interesados en tratar temas sociales. Desde aquí nos congratulamos de ellos.

Destaquemos también la presencia de un ajustado Pau Blanch en un rol papel importante para la trama y la dirección de fotografía del corto.


PRIMITIVO

El penúltimo cortometraje que vimos vino de la mano de Aitor de Miguel, que nos regaló un diario-documental en el que el propio Aitor realiza el Camino de Santiago, motivado por un abondono amoroso.

Lo interesante de esto es que tal abandono no sucedió. Es decir: nos hallamos en el terreno del falso documental (no del todo falso, pues nuestro protagonista sí que recorrió la “ruta primitiva” del Camino).

Si bien es cierto que el metraje resulta un tanto extenso (tanto que el corto acaba siendo prácticamente un mediometraje), no aburre en absoluto y resulta de lo más interesante debido a su enfoque.


VERDE PISTACHO

La sesión se cerró con la pieza creada por Paco Cavero: una comedia navideña en la que una familia inhabitual se ve envuelta en una situación aún más inhabitual que ellos.

Un film tronchante, poseedor de un sentido del humor muy propio, en el que se conjugan la comedia fantástica y lo mundano de manera impecable. Resulta indudable a estas alturas que Cavero tiene un estilo de comedia propio (cualquiera que haya visto creaciones suyas como LE LLAMAREMOS BOBBY o POR ESO NO TENGO HERMANOS se dará cuenta).

Parece ser que Paco está preparando un largo. A ver qué pasa. Ganas tenemos de verlo.

Y eso fue todo en la vigesimoprimera edición de Cortopatía. Si en algún momento pudo parecer que flojeaba, fue una falsa impresión. Este festival tiene una salud de hierro.

Hasta la próxima, cortópatas.